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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
El origen de la vida en la Tierra ha sido un enigma que ha fascinado a la humanidad desde tiempos antiguos. A lo largo de los años, biólogos, químicos e incluso astrónomos han propuesto diversas teorías sobre cómo comenzó la vida en nuestro planeta. Una de ellas, la panspermia, ha cobrado nuevo impulso gracias a recientes investigaciones de la NASA.
Esta teoría plantea que la vida —o al menos sus componentes básicos— podría haber llegado del espacio. Ahora, nuevas observaciones aportan evidencias intrigantes: los llamados cometas oscuros.
En 2016, científicos del Observatorio Europeo Austral (ESO) notaron un ligero desvío en la trayectoria del asteroide 2003 RM. Al investigar más a fondo, descubrieron un objeto que se comportaba como un cometa —aunque sin la característica nube de gas y polvo conocida como coma— y decidieron llamarlo “cometa oscuro”.
Un año después, ese misterioso cuerpo fue bautizado como ʻOumuamua, que en hawaiano significa “mensajero que llega primero desde lejos”. Desde entonces, la lista de objetos similares ha ido en aumento. Para 2023 se habían identificado siete, y en 2025 ya suman más de diez.
Según la NASA, existen dos tipos de cometas oscuros:
Cometas oscuros exteriores: Se asemejan a los que orbitan cerca de Júpiter. Son de gran tamaño (varios cientos de metros de diámetro) y tienen trayectorias altamente elípticas.
Cometas oscuros interiores: Más pequeños (decenas de metros de diámetro) y ubicados entre las órbitas de Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Su recorrido es más circular.
Estudios recientes de la NASA y de instituciones como la Universidad de Michigan han revelado que estos cuerpos celestes, aunque se parecen a asteroides, tienen un comportamiento peculiar: aceleran a medida que se acercan al Sol, no por acción gravitatoria, sino por la evaporación de hielo en su interior. Este hallazgo fue clave.
El hecho de que estos cometas contengan agua congelada y que algunos tengan trayectorias que podrían cruzar la órbita terrestre ha llevado a los investigadores a plantear una nueva hipótesis: tal vez uno de estos objetos impactó la Tierra en el pasado, trayendo consigo los ingredientes esenciales para el surgimiento de la vida.
“El análisis de su composición sugiere que podría haber más agua en el sistema solar —o más allá— de la que se pensaba”, explica Darryl Seligman, investigador postdoctoral de la Universidad de Michigan.
Por su parte, Davide Farnocchia, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, coincide en que estos cuerpos podrían haber desempeñado un papel crucial.
“Los cometas oscuros representan una nueva fuente potencial de materiales que pudieron haber contribuido al desarrollo de la vida en la Tierra. Cuanto más sepamos sobre ellos, mejor entenderemos nuestro origen”, declaró Seligman a la NASA.