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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Los pobladores de La Ruana, ubicada en el municipio de Buenavista, Michoacán, viven bajo la constante amenaza de las minas y las balaceras, una situación que persiste desde el año 2013. En esta localidad, los enfrentamientos entre grupos criminales por el control del territorio se han intensificado, marcando la vida diaria de sus habitantes con un constante sentimiento de temor y angustia.
El control de la plaza y la guerra entre cárteles
Los grupos criminales que buscan dominar la región utilizan una táctica sencilla pero eficaz: marcar las calles con las siglas de sus organizaciones. Esta señalización, que a menudo es borrada por sus rivales o las autoridades locales, es el anuncio de su presencia y de las violentas disputas que tienen lugar en la zona. A estos enfrentamientos armados se suman el uso de explosivos lanzados desde drones y la colocación de minas en los caminos que conducen a las huertas de limón, un área clave para la economía local.
Un habitante de La Ruana, que prefirió mantenerse en el anonimato, compartió su constante preocupación: “Siempre estamos con la incertidumbre de que ‘al rato van a haber balazos’ o ‘hoy no habrá balazos’. Vivimos con el miedo constante.”
Una violencia sin fin desde 2013
La violencia en Buenavista se remonta a 2013, año en el que Hipólito Mora, conocido por su papel en el movimiento de autodefensas, fue asesinado. Desde su muerte, la región ha estado marcada por la lucha entre diferentes grupos criminales que se disputan la plaza de Felipe Carrillo Puerto, mejor conocida como La Ruana, y otras localidades cercanas dentro del municipio de Buenavista.
Un residente de La Ruana recordó con tristeza: “Los últimos días han sido iguales a los de 2013, cuando Hipólito Mora lideró el movimiento de autodefensas. Desde entonces, hemos vivido en la misma incertidumbre. No ha cambiado nada.”
A pesar de la presencia militar, la violencia no cesa
Guadalupe Mora, hermano de Hipólito, comentó sobre la situación actual: “A pesar de la presencia del Ejército y la Guardia Nacional, las balaceras siguen. Todos los días, cuando no son en La Ruana, es en otras partes del municipio, como en Catalinas. Y aunque se han hecho detenciones, la violencia no cesa”.
Los habitantes de La Ruana, especialmente los trabajadores del campo, enfrentan otro flagelo: la extorsión de los grupos criminales. Muchos limoneros se ven obligados a huir hacia Estados Unidos para escapar de este yugo, mientras que aquellos que no pueden abandonar la zona se resignan a vivir con el temor constante de ser víctimas de los criminales.
La resignación de los habitantes
Guillermo Valencia Reyes, diputado local, expresó con frustración el panorama que viven los habitantes: “La gente ya se ha resignado a vivir así, a escuchar los balazos todos los días, cada vez más cerca. Eso no es vivir”.
A lo largo de los años, la violencia en Buenavista se ha vuelto una parte más del paisaje cotidiano, una rutina que los habitantes de La Ruana no logran escapar, y que cada vez parece más difícil de superar.