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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Tránsito del estado de Michoacán, que aprovechando la contingencia por coronavirus y los “filtros” policiacos y sanitarios que se han instalado en diferentes puntos de la entidad, quisieron hacer su “agosto” (en connivencia con grúas particulares) con un conductor que resultó conocer sus derechos y los confrontó.
La torpeza de los agentes fue tal que ellos mismos exhibieron sus corrupción, pues se presume que tienen la orden del director de Tránsito y Movilidad del estado, Jorge Alvarado Serrato, y del jefe de la Unidad de Peritos, Enrique Alonso Vargas Cano, de cumplir con una cuota de autos arrastrados y de dinero recaudado.
Por si fuera poco, grabaron y exhibieron a un ciudadano -que luego se supo es militar- sin su consentimiento, cosa que podría dar pie a una denuncia del afectado.
Un video que circula en redes sociales, grabado por uno de los agentes que participó en el acto de corrupción, muestra el momento en que el policía le pide su documentación al conductor de un auto azul, al que detuvo arbitrariamente por ser “irregular”, al portar placas del Estado de México; esto, en un “filtro” de tránsito instalado en la salida a Charo de tantos que a diario se registran.
Estos retenes ilegales se han intensificado en toda la entidad, argumentando la autoridad razones sanitarias y de tránsito, pero se ha observado que son más bien cuestiones policiacas que dan pie a la extorsión de los conductores.
En la grabación se aprecia que el agente que graba, en tono no agradable se dirige al conductor, que se niega a entregarle alguna identificación pues no cometió una infracción al reglamento de Tránsito.
“¿Por qué no ser un buen ciudadano y, como dice el reglamento, mostrar su documentación?”, pregunta el policía, que finge desconocer (como más tarde se ve) que el reglamento estatal en su Artículo 52, fracción IV, faculta a los agentes a pedir la licencia y tarjeta de circulación, solo “Cuando los conductores de vehículos cometan una infracción a las disposiciones de la Ley y este Reglamento”, siendo que le marcaron el alto al conductor de forma arbitraria, por sus placas foráneas.
Luego, el agente argumenta que es un filtro de autos irregulares, y que “yo lo voy a parar, lo voy a revisar sus plaquitas del Estado de México (sic)”, pero el policía no revisa ni las placas ni el Número de Identificación Vehicular (NIV), sino que insiste en pedir la documentación del conductor, y por si fuera poco, insinúa que sus placas podrían ser apócrifas, sin siquiera verificarlas antes.
El conductor se niega a seguir discutiendo con el agente -que bien pudo comprobar los datos del vehículo mientras perdía el tiempo intentando extorsionar al ciudadano- y hace una llamada pidiendo que pasen a recogerlo, pues dejará su vehículo en manos de los agentes de Tránsito, para que verificaran lo que quisieran de él.
“Vamos a apoyar a Tránsito para que se lo lleve, lo verifique bien y quede satisfacción de él”, dice el ciudadano a su interlocutor en el otro lado del teléfono.
De nuevo, al agente arremete: “Estamos checando vehículos irregulares”, aunque no comprueba las supuestas irregularidades. “¿Por qué no me permite su licencia y su tarjeta?”, pregunta desde su corrupción, más no ignorancia, como revela después.
Al negarse el ciudadano, definitivamente a identificarse, el agente lo recrimina “Malo, eh señor. Como ciudadano está mal”, y luego hasta cuestiona que el conductor sea mexicano.
Y mientras todo esto pasa, se observan detenidas otras motopatrullas y una grúa particular de “Grúas Monarca” que está lista para llevarse el vehículo, a la altura de la Glorieta de la salida a Charo en su cruce con Periférico.
Luego el agente cita el Artículo 58 del Reglamento de Tránsito del estado, que indica que “En los casos en que proceda la remisión del vehículo al depósito, y previamente a que se haya iniciado el proceso de arrastre del vehículo, los agentes deberán sellarlo para garantizar la guarda y custodia de los objetos que en él se encuentren”, aunque hasta ese momento el policía no acreditó que procediera la remisión del vehículo al corralón, pero torciendo la ley intenta que el ciudadano le entregara su Licencia y Tarjeta de Circulación.
El policía insiste en señalarlo como sospechosos de que su vehículo es irregular, aunque en apariencia tiene todo en orden: “Le comenté que hay vehículos que cuentan con placas del Estado de México, que son irregularidades y son apócrifas”, dice el uniformado.
En ese momento el ciudadano revela algo más grave: Que agentes de Tránsito del estado, en ese mismo sitio, empujaron a un motociclista para que se cayera y luego lo golpearon para detenerlo. “Me paré aquí, me bajé (de mi vehículo) yo uniformado, paré la golpiza que le estaban dando al civil, me paré y me fui; pero no soy para andar de chismoso. Simple y sencillamente se controló la situación”.
Del hecho, dijo, existe un video, al tiempo que señaló hacía una cámara del C5. “Tenemos tela de dónde cortar”. (No se descarta que la detención del auto sea una venganza por este hecho denunciado).
Instantes después llega una patrulla de la Guardia Nacional, que va a recoger al ciudadano, que resultó ser militar comisionado.
“Ahora veo a qué se dedica”, dice el agente con voz temblorosa, y luego dice que se le detuvo pues es un puesto de “revisión de prevención”.
“Enséñeme en Plataforma México que tiene problemas el vehículo”, exige el conductor, a lo que el agente responde “perdón, no me voy a llevar nada”. Luego el policía de Tránsito le ruega al militar que “por favor” se retire del sitio con su vehículo, olvidando por completo que el auto podría tener placas apócrifas, que el conductor podría no ser mexicano y que el Reglamento de Tránsito lo facultaba para hacer lo que intentó, que es extorsionar.
“No, ahí está (el vehículo), ahora se lo dejo”, responde el militar, “se lo quieren llevar, llévenselo”, le dice a los agentes de Tránsito que están alrededor suyo, uno de los cuales, al parecer el que dirige el grupo, le ordena a sus subordinado “¡cállate ya, cállate!”, para que no se metan en más problemas.
En la grabación se observa que son al menos ocho los policías extorsionadores, uno de los cuales indica por radio que volteen las cámaras del C5 hacia la patrulla de la Guardia Nacional, “chécamele por favor el número para que quede asentado”, indica, pero suficientes pruebas quedaron con la grabación del policía.
Finalmente el conductor acepta identificarse y se comprueban las placas y el Número de Identificación Vehicular del automóvil, cosa que debió hacerse desde el principio, y por supuesto, el auto resultó estar en orden.
Favoreciendo la corrupción y la violación de la Constitución, del Reglamento de Tránsito y de los derechos de los mexicanos, medios nacionales y locales difundieron a su manera los hechos, sin mencionar las violaciones de los agentes al Reglamento de Tránsito del estado de Michoacán y a la propia Constitución mexicana, que en su Artículo 16 señala que “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”, desinformando además a la población.
Además, dichos retenes deben ser ordenados por un juez y los agentes que los ejecutan deben llevar consigo aunque sea una copia del documento que ampare su actuar.
Sin embargo, las autoridades de Michoacán se han valido de la actual contingencia por coronavirus para intensificar estos retenes ilegales, argumentando que son “filtros sanitarios”, que operan tanto en Morelia como en carreteras de la entidad, pero que los agentes usan para abusar, aprovechando el desconocimiento de los ciudadanos y del poder que les confiere su uniforme.
Y aunque son varios los ejemplos de que estos retenes no son sanitarios sino policiacos, basta mencionar uno: En la cuenta de Twitter de la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán, se publica este domingo: “Continuamos de manera permanente con trabajos operativos para prevenir la propagación del COVID-19, en el filtro sanitario instalado en la caseta Puente Nacional, ubicada en zona limítrofe con el estado de Guanajuato”.
Acompañan a la publicación tres imágenes, donde tres agentes (dos de Seguridad P&uacu