Jessica quería una relación formal, la respuesta...
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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Una día de otoño de 1865, dos hombres se sentaron en una taberna en Connecticut, Estados Unidos, para calmar sus nervios con un buen trago.
Venían conduciendo una carreta en una colina cercana, cuando escucharon un grito estremecedor que les puso la piel de gallina.
Lo que parecía ser el mismo diablo —con la cabeza de un hombre y el cuerpo de una criatura extraña— venía volando colina abajo hacia ellos, a ras del suelo.
Apuraron a sus caballos y salieron a toda velocidad, mientras que el diablo se salió del camino para caer en una zanja inundada.
Imaginen el terror que sintieron cuando el diablo en cuestión se les acercó para presentarse. El hombre, un francés de pelo oscuro, estaba empapado y cubierto de sangre.
Su nombre era Pierre Lallement.
El joven mecánico estaba desde hace unos meses en EE.UU. y había traído consigo una máquina inventada por él: una construcción de dos ruedas con pedales llamada "velocípedo".
Más tarde, la llamaríamos bicicleta. Lallement patentó su invención, que aún no tenía los cambios ni la cadena de las bicicletas modernas.Tampoco tenía frenos, y por eso terminó dentro de una zanja.
Su complicado modelo fue pronto superado por el biciclo, que no era el vehículo tranquilo que nos imaginamos mirando las fotos color sepia con nostalgia, sino uno el doble de rápido que el velocípedo.
Lo conducían casi exclusivamente jóvenes intrépidos, subidos arriba de la inmensa rueda que amenazaba con expulsarlos hacia adelante ante el menor obstáculo.
Pero el siguiente paso tecnológico, la "bicicleta segura", atrajo a un grupo mucho más amplio.
Se parecía mucho a las bicicletas modernas con cadena, ruedas de la misma medida y un cuadro en forma de diamante.
La velocidad se lograba no gracias a una rueda gigantesca sino a engranajes.
Incluso mujeres en vestido podían conducir estas bicicletas.
Aunque esto no era algo que le importase a Angeline Allen, quien causó sensación en 1983, andando en su bicicleta en las afueras de Nueva York.
"Usó pantalones", decía un titular en una popular revista de hombres, que añadía que Allen era joven, bonita y divorciada.
La bicicleta fue liberadora para las mujeres. Para andar en ellas debían deshacerse de los corsés y las faldas reforzadas y usar ropa más confortable.
También significaba moverse sin chaperona.
Las mentes conservadoras expresaron su preocupación: temían que la "inmodesta bicicleta" diese lugar a la masturbación e incluso a las prostitución. Pero estos temores pronto se vieron como ridículas.
Hoy día, la bicicleta continúa empoderando a las mujeres.
En 2006, el gobierno del estado de Bihar, en India, comenzó a subsidiar la compra de bicicletas para niñas adolescentes que empezaban la escuela secundaria, para que las jóvenes puedan viajar por varios kilómetros para asistir a clase.
El programa parece haber funcionado, aumentando dramáticamente las chances de que las niñas no abandonen los estudios.
Incluso en EE.UU., la bicicleta ayuda a expandir horizontes. la superestrella de básquetbol LeBron James fundó una escuela en su ciudad natal, Ohio, que entrega de forma gratuita una bicicleta a cada estudiante.
ames cuenta que cuando él y sus amigos andaban en bicicletas se sentían libres. "Nos sentíamos en la cima del mundo".
La bicicleta ha sido, desde hace tiempo, una tecnología liberadora para los oprimidos económicamente. En sus primero años, era mucho más barata que un caballo, y ofrecía de alguna manera la misma libertad y servicios.
Es fácil ver a la bicicleta como una tecnología del pasado. Pero, datos recientes muestran que no es así.
Hace medio siglo, la producción mundial de autos y bicicletas era más o menos la misma: 20 millones cada uno por año.
Desde entonces, la producción de carros se ha triplicado, pero la producción de bicicletas ha aumentado el doble de rápido hasta alcanzar las cerca de 120 millones de unidades al año.