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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Tras más de 20 meses de trabajos intensivos, el renovado Estadio Banorte reabrió sus puertas con el partido entre México y Portugal, marcando el inicio de una nueva etapa rumbo a la Copa del Mundo.
El recinto, que se perfila para ser sede por tercera ocasión de una inauguración mundialista, fue supervisado de cerca por el empresario Emilio Azcárraga, quien ha seguido de manera puntual el proceso de modernización.
La inversión destinada a su renovación alcanza casi los 300 millones de dólares (aproximadamente 5,440 millones de pesos), una cifra que, de acuerdo con autoridades del futbol mexicano, busca asegurar la competitividad y el desarrollo del deporte en el país durante las próximas décadas.
Uno de los ejes principales del proyecto fue preservar la esencia arquitectónica original del inmueble, obra del reconocido arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, logrando una fusión entre historia y modernidad.
El monto invertido ha generado debate dentro de la industria, ya que la remodelación del histórico Estadio Azteca —ahora bajo una nueva etapa— resultó incluso más costosa que la construcción de estadios recientes en el país.
La comparación resulta significativa: el Estadio Akron, casa de las Chivas, tuvo un costo cercano a los 200 millones de dólares, cifra similar a la del Estadio BBVA en Monterrey.
Así, la diferencia es clara: renovar uno de los recintos más emblemáticos del futbol mundial ha implicado una inversión superior a la de construir un estadio completamente nuevo desde cero, reflejando la magnitud y el valor histórico del inmueble.