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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Durante décadas, la ciencia ha tratado de responder una pregunta esencial sobre nuestro planeta: ¿de dónde proviene el agua que cubre más del 70 % de su superficie? La teoría más aceptada apuntaba hacia el espacio, sugiriendo que asteroides ricos en agua impactaron la Tierra en sus primeros días, sembrando los océanos. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Oxford podría cambiar por completo esa visión.
Un estudio publicado en la revista Icarus sugiere que la Tierra ya contenía el hidrógeno necesario para formar agua desde su nacimiento. Esto significa que el agua no habría llegado como un "regalo" del espacio exterior, sino que habría surgido como parte natural de la formación del planeta.
Una pista escondida en un meteorito
La clave de este hallazgo fue un raro meteorito llamado LAR 12252, encontrado en la Antártida en 2012. Este meteorito, una condrita enstatita, tiene una composición muy similar a la del material que formó la Tierra hace unos 4.550 millones de años.
Utilizando tecnología de espectroscopía avanzada (XANES), en el centro Diamond Light Source en Oxfordshire, los científicos analizaron el meteorito en busca de rastros originales de hidrógeno. Su objetivo era verificar si el hidrógeno encontrado en la roca era auténtico o si se había incorporado tras su llegada a la Tierra.
Los resultados sorprendieron: no solo confirmaron la presencia de hidrógeno en forma de sulfuro de hidrógeno (H₂S), sino que este estaba firmemente ligado a minerales de azufre, especialmente pirrotita. Lo más interesante es que las zonas más ricas en hidrógeno estaban en la matriz fina del meteorito, y no en áreas que podrían haber sido contaminadas.
Una nueva historia sobre el origen del agua
Estudios anteriores ya habían detectado pequeñas cantidades de hidrógeno en meteoritos similares, pero esta investigación dio un paso más allá. La cantidad de H₂S en la matriz fina del meteorito era hasta diez veces mayor que en otras partes. Aunque esta matriz representa solo el 4,8 % de la masa total del meteorito, contenía cinco veces más hidrógeno que otras fases minerales.
Esto sugiere que, durante la formación del sistema solar, el sulfuro de hierro habría reaccionado con el hidrógeno gaseoso en el disco protoplanetario, atrapando H₂S en minerales que luego formaron parte de la Tierra. Así, el planeta podría haber tenido una reserva interna de hidrógeno capaz de generar agua por sí misma, sin depender de impactos cósmicos.
Implicaciones para la vida en otros mundos
Si la Tierra se formó con su propia "fábrica" de agua, esto cambia por completo nuestra forma de pensar sobre los mundos habitables. La posibilidad de que otros planetas rocosos, formados con materiales similares, también contengan agua desde su origen, abre nuevas puertas para la búsqueda de vida fuera del sistema solar.
Incluso planetas cercanos a sus estrellas, donde se creía que el agua líquida no podía sobrevivir, podrían tener reservas internas de agua que emerjan más tarde por procesos geológicos.
Un nuevo enfoque para una vieja pregunta
Aunque este estudio no resuelve del todo el debate sobre el origen del agua en la Tierra, sí aporta una evidencia sólida a favor de una nueva hipótesis: que nuestro planeta fue "húmedo" desde el principio.
Aún quedan interrogantes por responder: ¿cuándo y cómo se liberó ese hidrógeno para formar los océanos? ¿Qué papel jugaron los cometas u otros cuerpos celestes en aportar agua adicional? Lo que está claro es que esta investigación cambia nuestra visión del pasado acuático de la Tierra, y con ello, la forma en que buscamos vida en el universo.