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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Un joven jornalero perdió la vida de manera trágica al activar accidentalmente un artefacto explosivo improvisado tipo mina, cuando regresaba de su jornada laboral en los campos de limón en la localidad de Puerta de Alambre, en el municipio de Apatzingán, en la región de Tierra Caliente.
Según los primeros reportes, el hombre viajaba en motocicleta tras finalizar su trabajo en el corte de limón cuando, de manera involuntaria, activó el artefacto explosivo. La detonación fue tan fuerte que la víctima fue lanzada a unos 30 metros de distancia, falleciendo de inmediato en el lugar.
Este trágico incidente ocurre en una zona donde el Cártel Michoacán Nueva Generación, a través de células criminales como "Los Blancos de Troya", ha sembrado minas antipersonales en caminos rurales, callejones agrícolas y huertas de limón, poniendo en riesgo a los habitantes y trabajadores de la región.
La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado de Michoacán ha informado que, durante el primer trimestre de 2025, ha asegurado 282 artefactos explosivos en diversas operaciones, la mayoría en las regiones de Tierra Caliente y Zamora. Estos decomisos incluyen minas, granadas y artefactos modificados para ser lanzados por drones.
La SSP también señaló que, desde la activación del Agrupamiento Especializado en Artefactos Explosivos y Materiales Peligrosos de la Guardia Civil, se han logrado decomisar un total de 3,454 artefactos explosivos improvisados. De acuerdo con las autoridades, uno de los principales responsables de la colocación de estos explosivos es un individuo conocido como "el Tarahumara", miembro de la célula criminal Los Blancos de Troya.
Este grupo, que opera junto con Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación, forma parte del Cártel Michoacán Nueva Generación, considerado uno de los actores más violentos en la región, responsable de numerosos ataques a civiles, militares y fuerzas de seguridad, así como del desplazamiento forzado de comunidades rurales.
Este incidente pone de nuevo en evidencia el grave riesgo que enfrentan los trabajadores y habitantes de las zonas rurales de Michoacán, donde el crimen organizado continúa afectando la seguridad y la vida cotidiana de los pobladores.