Jessica quería una relación formal, la respuesta...
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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
El hombre, nacido en Tlaxcala hace 38 años, pareciera uno de los activistas más convencidos de la iniciativa de rechazo a Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, reconoce que no tiene inconveniencias en cuestiones políticas.
Que ni unos ni otros. Que está ahí porque ha encontrado un modo de vida. Antes de que la marcha de Frena llegara a la Avenida Juárez, el sábado, Germán dormía en la calle, en el parque, junto a Bellas Artes.
“El albergue no le deja salir a uno y me aburro, me siento deprimido. Aquí al menos ando haciendo algo, ayudando a la gente y eso. Me siento mejor. Me brindaron una casa de campaña para estar aquí.
Es mejor que estar encerrado en Coruña (como se conoce al centro para personas en situación de calle ubicado en Viaducto)”, explica. Cuenta que cuando el plantón se instaló y pasaron los días, él comenzó a echar una mano. Se dio de forma natural, sin que hubiese una captación.
Hay gente que necesitaba manos y a él le venía bien una casa de campaña. “Apoyo cuidándoles algo. Es lo único. De vez en cuando, sí le ayudo a la gente, algo me regala. Eso sí, comida no me falta”, explica.
La protesta de Frena ya ha logrado su primer objetivo: alcanzar el Zócalo. Tras cinco días en la Avenida Juárez y rodeados de policías de la Ciudad de México, un amparo permitió que el movimiento alcanzara la plaza de la Constitución.
Ahí pretenden quedarse “hasta que López Obrador se vaya”, como insiste su líder, Gilberto Lozano. Pero no parece que el presidente tenga intención de dimitir ni, sobre todo, que las marchas tengan la fuerza suficiente como para si quiera que la propuesta esté sobre su mesa. Así que el plantón amenaza con eternizarse.
Está acostumbrada la plancha a acoger descontentos casi desde que se abandonó aquel monumento a la independencia que daría nombre a la plaza en el siglo XIX.