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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
El corazón de la ciudad: su Centro Histórico
El Centro Histórico de Morelia es una joya arquitectónica que reúne más de 200 edificios con estilos barroco, neoclásico y plateresco, además de 15 plazas construidas con la emblemática cantera rosa. Por su valor cultural y belleza, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1991.
Templo Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe
Entre sus construcciones más majestuosas destaca el Templo Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, edificado entre 1708 y 1716. Su interior laminado en oro, decorado por el artesano indígena Juan Orta en 1915, lo convierte en un ícono de devoción y arte. Desde 1967 forma parte de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).
La Fuente de las Tarascas y el Acueducto
Otro de los símbolos representativos de la ciudad es la Fuente de las Tarascas, que muestra a tres mujeres purépechas sosteniendo una batea repleta de frutos regionales. Este monumento se conecta con dos puntos igualmente emblemáticos: el Acueducto y la Calzada de Fray Antonio de San Miguel.
El Acueducto, una de las estructuras más hermosas del país, fue construido entre 1728 y 1730 tras demolerse el primero del siglo XVI. Llegó a medir siete kilómetros, aunque hoy se conservan 253 arcos distribuidos en 1,700 metros.
Tesoros arquitectónicos únicos
Morelia alberga verdaderos tesoros arquitectónicos, siendo la Catedral su máximo emblema. Construida entre 1660 y 1744, combina cantera rosa con un exterior barroco tableado e interiores de estilo dórico con detalles neoclásicos. También guarda el octavo órgano más grande del mundo, el famoso San Gregorio Magno.
A esta lista se suman el Templo de Santa Rosa de Lima, el Conservatorio de Las Rosas y el Centro Cultural Clavijero, un imponente edificio jesuita con una cúpula octagonal y que además alberga el Teatro Rubén Romero, La Tesorería y la Biblioteca de la UMSNH.
El Callejón del Romance: un paseo para enamorados
Entre las calles del Centro surge el emblemático Callejón del Romance, una vialidad adornada con fragmentos del poema “Romance de mi ciudad”, del artista Lucas Ortiz. Un rincón ideal para quienes buscan un ambiente íntimo y encantador.
Morelia dulce: una tradición centenaria
La visita no estaría completa sin conocer la dulcería de la Calle Real y el Museo del Dulce. Con más de 180 años de tradición, la Calle Real ofrece ates, rompopes, mazapanes, morelianas, chocolates y un sinfín de delicias regionales. También cuenta con una tienda de juguetes artesanales y el restaurante “El Patio de Atrás”, famoso por su chocolate casero y postres.
En el Museo del Dulce, los visitantes pueden conocer el proceso histórico de elaboración de estos productos en conventos, monasterios y antiguas fábricas, a través de cinco salas dedicadas a su evolución y comercio.
El imperdible gazpacho moreliano
La gastronomía local tiene una estrella muy particular: el gazpacho moreliano. Esta refrescante mezcla de mango, jícama y piña picados se acompaña de jugo de limón y naranja, queso Cotija, cebolla, sal y chile negro. Algunas variantes incluyen pepino, sandía, cilantro, chamoy o tajín. Ideal para cualquier época del año, los puestos que lo ofrecen abundan en toda la ciudad.