Jessica quería una relación formal, la respuesta...
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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
“Mucha presidenta”, dicen con orgullo muchos morenistas, como si se tratara de un trofeo. Y sí, Claudia Sheinbaum es una de las mujeres más preparadas que ha pisado el escenario político nacional: científica, con formación académica de alto nivel, inteligente como el mismo Donald Trump lo dijo, firme ante presiones internacionales como la de los aranceles y acertada en la conducción de políticas públicas. Pero desde mi punto de vista, eso no es "mucha", es lo mínimo que merecemos los mexicanos. No necesitamos que sobre, necesitamos que alcance y transforme. El reto no es menor: hasta ahora no le quedaron grandes los zapatos de AMLO, eso es claro. Pero ahora viene lo importante: hacer su propio camino y su propio legado.
Del otro lado, este fin de semana apareció en Morelia Colosio Riojas, cuyo nombre completo ni se recuerda porque su figura parece vivir más del recuerdo de su padre que de su propio mérito. Más que político, parece alguien que busca sanar heridas del pasado. Frío, sin ideología, sin liderazgo. Fue alcalde de Monterrey y salió sin pena ni gloria; perdió la senaduría en su propio estado y apenas quedó en segundo lugar. ¿Candidatable a la presidencia? Discúlpenme, pero NO. Le quedó grande el apellido.
En Michoacán, Raúl Morón sigue haciendo lo que sabe: recorrer el estado, sumar equipos, consolidar estructura. Es evidente que se está preparando para una contienda fuerte por la gubernatura. Su presencia crece, y su movimiento ya comienza a hacerse sentir en muchos municipios. Léanlo y apuntalo pronto varios presidentes municipales de diferentes partidos o del mismo morena se inclinaran al favorito en las encuestas.
Por su parte, Torres Piña mantiene una estructura sólida desde su equipo que lo acompaña, una estructura que lo hace competitivo y que no será fácil desmantelar. Tiene equipo leal, tiene posicionamiento y sigue marcando terreno no lo descartemos.
¿Y Alfonso Martínez? Su problema es el mismo de siempre: fuera de Morelia, poco o nada. Su fuerza se limita al municipio capitalino, y ni siquiera ahí está exento de escándalos. Acusaciones recientes por presunta corrupción y endeudamiento millonario en la ciudad exigen respuestas y transparencia como lo solicita la regidora del PRI. Será que solo va a negociar la alcaldía para su esposa y proteger sus espaldas?, pero de ahí a pensar en una gubernatura... es otra historia.
En cuanto a la campaña federal para elegir ministros, jueces y magistrados, es tan escueta y desangelada que ni siquiera conocemos a los candidatos en Morelia. No tienen estructura, ni trabajo territorial, ni presencia en medios. Tal parece que están más preocupados por ganarse la lotería presupuestal que representa un cargo en el Poder Judicial, con sueldos y prestaciones por encima de muchos presidentes municipales y legisladores. Poco trabajo en campo, menos contacto con la gente y ninguna exigencia democrática real.
El reto es claro: que los cargos se ganen con trabajo, no con apellidos ni estructuras vacías.