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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
Cada 28 de enero, una fecha especial se graba en la historia de Sinaloa, no solo por el acontecimiento en sí, sino por la popularidad de un corrido que relata la vida y muerte de Lamberto Quintero, originario de la sierra de Badiraguato, Sinaloa, y tío del célebre narcotraficante Rafael Caro Quintero.
Interpretado por el icónico Antonio Aguilar, el corrido de Lamberto trascendió generaciones y se consolidó como uno de los primeros narcocorridos que marcaron un hito en la música regional mexicana. La canción, conocida por su verso inicial: “Un día 28 de enero, como me hiere esa fecha…”, relata cómo Lamberto fue emboscado y asesinado en El Salado, Sinaloa, en 1976.
Sin embargo, detrás de la narrativa musical de la canción, se encuentran los oscuros detalles de una rivalidad mortal entre los clanes Quintero y Otañez Lafarga, dos familias que luchaban por el control del tráfico de drogas en la región. Esta enemistad se intensificó a lo largo de los años, causando numerosas bajas entre ambos bandos, lo que transformó la disputa en una de las más sangrientas de la historia reciente del estado.
En 1975, un suceso clave agitó aún más la violencia: Pedro Páez Soto, primo de Lamberto, fue acusado de asesinato y luego asesinado en el aeropuerto de Culiacán. En 1976, solo un año después, Lamberto Quintero fue emboscado mientras viajaba por El Salado. Aunque el corrido relata su muerte mientras conversaba con su novia, los testimonios indican que fue atacado a balazos con una ráfaga de metralleta. Tras ser gravemente herido, Lamberto fue trasladado a la Clínica Santa María en Culiacán, donde finalmente sucumbió a sus heridas.
La trascendencia de este corrido, compuesto e interpretado por Antonio Aguilar, convirtió a Lamberto Quintero en una figura inolvidable en la cultura popular. La canción, que menciona varios lugares emblemáticos de Sinaloa, narró no solo la tragedia de su muerte, sino también el coraje y liderazgo que lo caracterizaban. Este legado ha sido perpetuado por otros artistas como Los Cadetes de Linares y La Energía Norteña, quienes han interpretado el tema a lo largo de los años.
A nivel cinematográfico, la historia de Lamberto Quintero también fue llevada a la pantalla grande, con la producción de dos películas: Lamberto Quintero (1987) y El Hijo de Lamberto Quintero (1990), consolidando aún más su figura en la cultura popular.
En Sinaloa, la figura de Lamberto sigue siendo recordada, especialmente en el evento conocido como el Lambertzo, celebrado cada 28 de enero en El Salado. Durante esta festividad, los asistentes rinden homenaje a Lamberto con música en vivo y corridos, celebrando su vida y su legado.
Lamberto Quintero Payán nació en Badiraguato, cuna de varios personajes ligados al narcotráfico, y su figura se alza como un símbolo de un tiempo oscuro y violento en la historia de la región. Su muerte, narrada en el famoso corrido, continúa siendo un referente en la música regional mexicana y sigue resonando en la memoria colectiva de Sinaloa, entrelazando realidad y mito en una balada que perdura hasta el día de hoy.