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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
En Tijuana, una ola de desolación y confusión se desató entre los migrantes que planeaban solicitar asilo en Estados Unidos, luego de enterarse de que sus citas habían sido canceladas por la administración entrante. La noticia de la suspensión del programa CBP One, una aplicación utilizada para programar citas en los puertos fronterizos, generó incertidumbre entre quienes esperaban su turno para presentar sus solicitudes de asilo.
El lunes, al conocer la inesperada cancelación del programa por parte del presidente Donald Trump, la angustia se apoderó de decenas de migrantes en el paso fronterizo de El Chaparral, en Tijuana. Aquellos que intentaban verificar el estatus de sus citas en sus teléfonos se encontraron con un mensaje alarmante: “Las citas existentes han sido canceladas”.
Maura Hernández, quien llegó desde Michoacán, uno de los estados más violentos de México, con sus cuatro hijos pequeños, expresó su conmoción tras recibir la noticia. Ella tenía una cita programada para el martes, pero ahora se encontraba sin rumbo ni certeza. "No sé qué nos va a pasar", comentó, mientras recordaba que habían huido de su hogar debido a la creciente inseguridad.
Por su parte, Gustavo Selva, originario de Venezuela, quien había recibido la noticia de su cita programada hace 21 días, también fue informado durante el fin de semana de un retraso hasta el 9 de febrero. Tras leer el correo en su teléfono, expresó su decepción. Después de un largo viaje desde Chiapas, donde tardó siete meses en tramitar la cita, la noticia fue un golpe duro para él y su familia.
La confusión reinaba en el paso fronterizo, ya que muchos migrantes continuaban en fila esperando algún tipo de indicación oficial. Otros permanecían a la espera de que un funcionario de migración les informara sobre los próximos pasos a seguir. "Esto es muy duro", dijo Juan Antonio Nieto, un salvadoreño que salió de su país hace cuatro meses y tenía una cita para el lunes. Añadió que, si el gobierno de EE. UU. no les permitía entrar, no sabían qué hacer, ya que no tenían dinero para regresar a su país.
Hasta las 9:30 a. m. del lunes, un funcionario de migración mexicano señaló que no había cambios logísticos para atender a los migrantes con citas programadas, lo que aumentó la incertidumbre en la frontera. Los migrantes, ya afectados por la violencia y la pobreza, ahora enfrentaban la posibilidad de una espera aún más larga e incierta.