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Redacción / esteesMichoacan.com | Morelia, Michoacán:
México se encamina hacia una nueva etapa de transformación de su sistema público de salud en 2027, acompañada de mayores recursos para sus principales instituciones. Las proyecciones presupuestales disponibles anticipan incrementos para el Sector Salud, el IMSS, el ISSSTE y el IMSS-Bienestar, mientras el Gobierno federal prepara la expansión del Servicio Universal de Salud y una nueva red de atención primaria.
La reorganización forma parte de los preparativos anunciados por el Gobierno de México para ampliar la cobertura médica durante 2027, mediante un modelo que busca facilitar el acceso a los servicios públicos de salud, independientemente de la institución a la que estén afiliadas las personas.
Entre las instituciones analizadas, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mantendría el mayor presupuesto.
Para 2027, las cifras proporcionadas contemplan un gasto de 1 billón 803 mil 9 millones de pesos, frente a los 1 billón 590 mil 308 millones de pesos correspondientes a 2026.
Esto representaría una diferencia de 212 mil 700 millones de pesos, equivalente a un incremento anual de 13.37%.
El ISSSTE también tendría un incremento presupuestal, aunque de menor magnitud. Sus recursos pasarían de 539 mil 20 millones de pesos en 2026 a 571 mil 592 millones en 2027, lo que representa una variación de 6.04%.
Por su parte, la Secretaría de Salud, correspondiente al Ramo 12, tendría asignados 72 mil 305 millones de pesos, frente a los 66 mil 825 millones de 2026. Esto supondría un crecimiento de 8.20%.
Sin embargo, el comportamiento cambia cuando se compara con años anteriores. A pesar del aumento previsto para 2027, el presupuesto permanecería 24 mil 684 millones de pesos por debajo de los 96 mil 989 millones registrados en 2024.
La diferencia debe analizarse dentro del proceso de reorganización del sistema sanitario, que ha implicado el traslado de servicios, infraestructura y responsabilidades hacia otras instituciones, particularmente hacia el IMSS-Bienestar.
Uno de los movimientos más significativos se encuentra en IMSS-Bienestar, institución que se ha convertido en una pieza central de la estrategia federal para atender a la población que no cuenta con seguridad social.
De acuerdo con los datos proporcionados, su presupuesto pasaría de 172 mil 492 millones de pesos en 2026 a 193 mil 987 millones en 2027.
Esto significaría aproximadamente 21 mil 495 millones de pesos adicionales, equivalente a un crecimiento de 12.46%.
La evolución resulta aún más significativa al compararla con 2024, cuando el presupuesto de IMSS-Bienestar se ubicaba en 134 mil 145 millones de pesos.
La transformación prevista para 2027 no se limitaría al incremento presupuestal.
El Gobierno federal ha anunciado que, a partir de enero de 2027, comenzarán a operar 12 mil 750 nuevos consultorios de atención primaria en las 24 entidades incorporadas al IMSS-Bienestar.
La expectativa oficial es que esta nueva infraestructura permita ampliar la capacidad del sistema en más de 40 millones de consultas anuales.
Los consultorios contarían con personal médico, equipamiento homologado, computadora, conexión a internet y disponibilidad de 90 tipos de medicamentos gratuitos, con el objetivo de atender las principales necesidades correspondientes al primer nivel de atención.
La estrategia también contempla que estos espacios funcionen como puerta de entrada al resto del sistema de salud. Cuando una persona presente signos de alarma o requiera atención especializada, podrá ser referida a servicios hospitalarios.
A esta infraestructura se sumarían 6 mil 567 Farmacias del Bienestar, cuya puesta en operación gradual está prevista a partir de septiembre de 2026 en las entidades donde funciona IMSS-Bienestar.
La otra pieza del nuevo modelo será la credencial del Servicio Universal de Salud.
El planteamiento gubernamental es que este documento funcione como una llave de acceso a los servicios públicos de salud, independientemente de la institución de derechohabiencia de cada persona.
Con ello se busca reducir una de las principales barreras del sistema actual: la división entre instituciones y los distintos esquemas de afiliación.
Para finales de agosto, más de 3.2 millones de personas adultas mayores y personas con discapacidad ya se habían registrado para obtenerla.
El conjunto de medidas coloca a 2027 como un año decisivo para la política sanitaria federal.
Por un lado, las principales instituciones enfrentarían un escenario de mayores recursos presupuestales; por otro, el Gobierno federal prepara una expansión de la atención primaria, nuevos consultorios, farmacias y un mecanismo de acceso que pretende reducir las diferencias entre los distintos sistemas de salud.
El verdadero reto estará en convertir este mayor presupuesto y la nueva infraestructura en consultas oportunas, medicamentos disponibles, atención especializada y servicios efectivos para millones de mexicanos.
Más que un incremento de cifras presupuestales, 2027 representará la prueba de si la reorganización emprendida por el Gobierno federal puede traducirse en un sistema de salud más accesible, integrado y cercano a la población.